El fallecimiento de María del Carmen Abascal, de 87 años, volvió a poner en el centro de la escena la problemática del acceso a la vivienda y los desalojos en España. Conocida como «Maricarmen», la mujer residía desde 1956 en un inmueble del distrito madrileño de Retiro y se convirtió en un símbolo de la resistencia inquilina tras enfrentar un extenso litigio judicial contra una firma inmobiliaria de gestión de activos.
El conflicto se originó en 2018 cuando la empresa propietaria desconoció la validez de la subrogación del contrato de alquiler histórico e intentó aplicar un incremento de la renta del 275 %, elevando el canon mensual de 500 a 1650 euros, cifra que superaba los ingresos por jubilación de la mujer. Tras varios aplazamientos y en medio de manifestaciones organizadas por agrupaciones de inquilinos y referentes sociales, las fuerzas de seguridad ejecutaron la orden judicial de desalojo el pasado 23 de septiembre. El frágil estado de salud de Abascal obligó a su traslado médico al momento del operativo, registrándose su deceso semanas después.
