Un informe del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) reveló que la provincia contabiliza 477 movimientos telúricos en lo que va de 2026. Aunque la mayor frecuencia se da históricamente en la Puna, las autoridades advierten sobre una mayor concentración de epicentros en los Valles Calchaquíes durante las últimas semanas.
La provincia de Salta reafirma su condición de zona de alta vulnerabilidad y recurrencia geológica al registrar un total de 477 sismos en lo que va del año, lo que representa cerca del 16% del total nacional detectado por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES). La constante interacción entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana posiciona al territorio entre las regiones con mayor dinámica tectónica de la Argentina, concentrando gran parte de los eventos en el denominado Triángulo Sísmico de Los Andes, en la Puna. Sin embargo, en las últimas semanas la actividad migró de forma notoria hacia el corredor de los Valles Calchaquíes, reencendiendo la necesidad de reforzar las medidas de prevención comunitaria ante un fenómeno estructural e inevitable en el Norte argentino.
El origen subductivo de los temblores mantiene en monitoreo permanente a las zonas rurales y urbanas de la provincia para mitigar los impactos en la infraestructura y la población.
Los datos técnicos y las zonas geográficas con mayor registro telúrico comprenden:
- Estadísticas nacionales y provinciales: El INPRES contabilizó 3.047 movimientos telúricos en todo el país, de los cuales dos de cada diez tuvieron epicentro en suelo salteño.
- Foco en la Puna: Las localidades de Tolar Grande y San Antonio de los Cobres integran el área de mayor frecuencia sísmica, conformando un corredor técnico junto a la localidad jujeña de Catua.
- Actividad en los Valles Calchaquíes: En las semanas recientes, el foco tectónico se desplazó al área comprendida entre Cafayate, Angastaco y la zona catamarqueña de Antofagasta de la Sierra.
- Cultura de prevención: Frente a antecedentes históricos como el terremoto de Esteco en 1692, los organismos de emergencia enfatizan la necesidad de afianzar planes familiares de evacuación y protocolos de resguardo.
La condición sísmica de Salta demanda la vigencia constante de códigos de edificación sismorresistentes y la preparación comunitaria, herramientas fundamentales para convivir con la incesante actividad de la corteza terrestre en la región andina.
