El gerente del establecimiento, Pablo Salomón, advirtió que reciben más de 1.100 consultas diarias. La pérdida de cobertura privada derivó masivamente a los pacientes hacia el sistema público de salud.
La crisis económica y la consecuente pérdida de cobertura en obras sociales y prepagas volcaron en masa a la población hacia el sistema de salud estatal. El gerente del Hospital San Bernardo —el nosocomio de cabecera de la provincia—, Pablo Salomón, encendió las alarmas al calificar el estado de la institución como totalmente estresado. Con una tasa de ocupación que alcanza el 102%, el centro médico se vio obligado a albergar pacientes en camillas dentro de los pasillos ante la saturación de camas operativas.
El diagnóstico expuesto por las autoridades del nosocomio expone el traspaso directo del deterioro social al ámbito hospitalario. Según detalló Salomón, la demanda constante desbordó la capacidad proyectada, combinando presupuestos ajustados con faltantes puntuales de insumos básicos y medicamentos.
| Indicador Sanitario | Situación Declarada | Impacto Operativo |
| Atención Diaria | Más de 1.100 pacientes por jornada | Tiempos de espera prolongados en guardia y consultorios. |
| Ocupación de Camas | 102% de capacidad | Uso de camillas provisorias para internación. |
| Origen de la Demanda | Pacientes desmutualizados o con prepagas que no pueden pagar | Sobrecarga de la red pública por desatención privada. |
| Insumos y Fármacos | Presupuestos acotados por inflación y costos | Escasez temporaria de medicamentos de primera línea. |
Pese al crítico panorama, la conducción del establecimiento confía en que la habilitación de nuevas obras de infraestructura —como el quirófano híbrido y las áreas de cirugía ambulatoria y mayor— permita agilizar la rotación de internados y descomprimir parcialmente los servicios de urgencia.
La sobreexigencia del Hospital San Bernardo expone el límite de la contención pública frente a la pérdida del poder adquisitivo. Mientras avanzan las obras edilicias para ampliar la capacidad de respuesta, el personal sanitario continúa trabajando al borde de sus fuerzas para evitar la parálisis total de los servicios esenciales.
